Es por lo que no te planteas desde que salís de tu cuarto a la mañana, hasta que volvés a hacer casi el mismo movimiento, pero al revés, para volver a acostarte.
Uno en general no tiene plan, pero más o menos sí, algunas puntas que pueden llegar a delinear el recorrido de la jornada.
Pero muchas veces, son los imprevistos, los que terminan dándole tono a eso que sucede todos los días, durante 24 horas.
A mí el imprevisto me agarro desprovisto de defensas, y sin embargo acá estoy, mucho más estoico de lo que pensaba.
Loco, ¿No?
lunes, 10 de mayo de 2010
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